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Discurso da Ministra da Cultura na entrega do Premio Velázquez (Espanhol)

PALABRAS DE LA MINISTRA DE CULTURA

 

 

Altezas, autoridades, amigas y amigos,

 

Dicen que el siglo XX fue el siglo de la ciencia, y que el XXI es el de la tecnología, que los descubrimientos científicos fueron con mucho superiores a ningún otro momento anterior de la historia.

Dicen que la ciencia hizo así saltar por los aires conceptos y prejuicios a los que las artes y las humanidades ni siquiera habían soñado con aproximarse.

De hecho, hay quienes aseguran que esta eclosión de las ciencias ha sido tan inmensa que las artes perdieron su protagonismo y no han sido capaces todavía de reponerse.

Muntadas está aquí para demostrarnos lo contrario. Que las ciencias necesitan, precisamente por esa prevalencia, más que nunca del arte.

Que el arte, el arte tal y como nos propone Muntadas, es el único diccionario para traducir el impacto de la ciencia y la tecnología en nuestras vidas.

Para comprenderlas, para digerirlas, para mantenerlas a una distancia y, cómo no, para cuestionar el uso que hacemos de ella si hace falta.

A veces con Muntadas nos sentimos como en una estación, sentados en un tren parado, cuando el convoy de la vía de al lado empieza a moverse. Por un momento, estamos confundidos. ¿Somos nosotros quienes nos desplazamos o estamos quietos?

El cuerpo se revuelve y necesitamos reincorporarnos en el asiento para retomar puntos de referencia en los raíles, en el andén, en el tendido eléctrico, para asegurarnos que son otros los viajeros que parten en sentido contrario y dirección desconocida.

Hasta que llegamos a la estación de Muntadas, viajamos con normalidad, sin sobresaltos; pero basta una creación suya para reconocernos en el reflejo de la ventanilla, como espectadores de un paisaje construido para espectadores. Espectadores de un tiempo que puede acelerarse o dilatarse.

Sucede que, en la estación Muntadas se altera la sincronización emocional, tan propia de esta era, que por traficar, trafica hasta con el miedo.

Sucede que se altera nuestra percepción que, paradójicamente, la trama se muestra más nítida cuanto más se desenfocan los primeros términos.

Con Antoni Muntadas se descodifican los patrones de conducta de los poderosos, la sorda violencia simbólica de una actualidad que encapsula a los seres humanos dirigiendo la vida hacia la espiral del consumo.

Y si esa alteración nos resulta poderosa, si no se nos desvanece como una ilusión y nos cala, es porque nos agita, y en su agitación nos protege y nos defiende como sólo puede hacerlo una obra concebida

con un pie en el territorio de la creación y el otro en el espacio de lo público.

Muntadas siempre vigilante, asume así las obligaciones de un traductor entre la realidad, o las realidades, y nosotros. Escribe poco a poco, día a día, con fuerza hipnótica el diccionario siempre cambiante de las imágenes en movimiento, el diccionario de lo que media entre todo lo programado, lo estereotipado, lo implícito, lo sobreentendido, lo disperso y nosotros.

Esa es la vía central del Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2009,

de Antoni Muntadas: el ciudadano que eleva su obra como un espacio público, el creador global que entrega una mirada cargada de compromiso. Su mirada, subjetiva y crítica, es una mirada libre que puede llevarnos mucho más allá de lo que está a simple vista, y que no se conforma con mostrar, con innovar.

Suya es la mirada capaz de transformar la audiencia en ciudadanas y ciudadanos, prendiendo la participación activa.

Porque el arte formula dilemas pero somos las personas quienes los resolvemos.

Como cuando estamos sentados en un tren parado junto a otro que empieza a moverse, y al observar decidimos participar, porque algo nos ha agitado desde muy adentro, para decirnos que quienes pretenden escribir la historia, no tienen derecho a elegir nuestro destino.

Y entonces bajamos y hacemos pie en la estación Muntadas, y damos el primer paso para recorrer la ciudad, ligeros de equipaje,

caminando por las calles, las plazas, con un espíritu renacido.

Compartiendo.

 

Sí, es verdad que las ciencias y la tecnología están cambiando pero mientras despunte el arte en el horizonte, siempre habrá una poderosa razón para tener confianza en el futuro de la humanidad.

 

Muchas gracias.